Sindicato Nacional de Trabajadores de Rama, Servicios de la Industria del Transporte y Logística de Colombia

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¡Suben las tarifas, bajan los derechos laborales!

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Transmilenio:

¡Suben las tarifas, bajan los derechos Laborales!

El cebollero se fue, los Tuta quedaron.

Por. José Francisco Mora Guerra-Fiscal JDN SNTT de Colombia-

El anuncio de la Alcaldía de Bogotá de incrementar las tarifas para troncales en 200 y la de zonales en 300 pesitos cae como un balde de agua fría a la ciudadanía de la capital que no se explica cómo, si los salarios no pudieron subir sino hasta un mísero 7% y de otro lado se aprueba una reforma tributaria que reduce aún más éste supuesto “aumento”, se pueda concebir tamaña injusticia que sólo beneficia a unos pocos y lesiona fuertemente los intereses del ciudadano común. En efecto, todos sabemos que ese aumento ira a parar derechito al bolsillo de los empresarios operadores del sistema y que el servicio continuará siendo pésimo, mejor dicho, como diría cierto diputado: “Será como perfumar…” lo imperfumable.

 

Así se estableciera una tarifa de 3 mil pesos o más, las cosas seguirán igual de dramáticas para los usuarios ya que mientras la ciudad continúe recibiendo la limosna que por contratos está establecido que reciba nada ira a cambiar, por eso es prioritario renegociar los contratos.

 

En 15 meses de administración, Peñalosa ha aumentado la tarifa en un asombroso 33,3 %, para poder devolver los favores recibidos por  sus amigos los grandes transportadores. Quien no conozca la historia de Bogotá debe saber que desde tiempos tan antiguos como el 9 de abril de 1948 cuando la turba enardecida incendiaba la ciudad en retaliación por la muerte del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, los propietarios de los buses a gasolina enviaron a los guaches que tenían por ayudantes a quemar los tranvías para así, de paso, eliminar la competencia que este eficiente y barato sistema de transporte representaba para ellos. Desde entonces estos inescrupulosos empresarios han estado enquistados manipulando las alcaldías y los concejos de la ciudad  imponiendo por más de 50 años el reinado del bus cebollero por encima de cualquier otra opción inclusive la del elusivo metro.

 

Muchos de nosotros recordamos la divertida serie televisiva de los años 70’s: Romeo y Buseta, en ella se retrataba la esencia de los que hasta hoy son dueños y señores del transporte en la ciudad. Los Tuta, gente del altiplano Cundí-Boyacense que a fuerza de sobre-explotar tanto a la máquina como al conductor lograron amasar enormes fortunas, evadiendo impuestos y corrompiendo funcionarios le impusieron a los bogotanos un modelo de transporte sanguinario que cobró y aun  cobra muchas vidas, denominado La Guerra del Centavo,  cuyo evangelio mayor reza que la ganancia está sobre todas las cosas, inclusive sobre el ser humano. Algunos despistados aún creen que con el surgimiento del mal llamado Sistema Masivo (en el mundo entero Sistema Masivo son los trenes) y con el SITP los ciudadanos por fin ingresaríamos en la modernidad y dejaríamos atrás años de barbarie, pero lo que sucedió no fue otra cosa que un complot de los Tuta para desplazar a más de 20.000 pequeños propietarios, despojarlos de su negocio e imponer un monopolio donde ellos son los amos y señores y los únicos que deciden que es bueno y que es malo en cuestión de transporte para la ciudad.

 

Para desgracia nuestra es el actual alcalde de la ciudad el profeta mayor de esta insólita doctrina, enamorado desde siempre de los buses, se convirtió en los últimos años en el más grande vendedor de ellos en el   mundo, recorrió cientos de ciudades predicando que los sistemas BRT (Bus Rapid Transit) eran infinitamente más baratos y más eficientes que el metro, parece que muchos incautos le copiaron porque actualmente hay más de 200 ciudades en el planeta que ya implementaron esta especie de seudo-metro y muchas más están en proceso de hacerlo. Paradójicamente la ciudad referente cuando de vender el milagroso elixir se trata es Bogotá, no hay derecho y parece una broma de mal gusto que el padecimiento de 8 millones de bogotanos sirva de modelo para engatusar a otros ciudadanos alrededor del orbe cuyo único pecado es no disponer de suficiente presupuesto para implementar soluciones reales y de fondo a sus problemas de movilidad.

 

Con la excusa del pésimo servicio que brindaba el sistema tradicional (del que ellos mismos hacían parte) y siguiendo al pie de la letra el estilo de Tele-ventas, se dedicaron  a buscarle, resaltar y magnificar todos sus defectos, los cuales entre otras cosas eran ciertos,  no vamos a cometer el error de defender lo indefendible ya que sería un suicidio convertirse en abogado de oficio de semejante oprobio, aunque el tiempo terminó por demostrarnos que con toda su carga de ineficiencia el anterior sistema en muchos aspectos supera al servicio brindado por el actual SITP, veamos:

Se dijo que los cebolleros eran chimeneas ambulantes y que sólo por eso merecían desaparecer. Pregunto: ¿La pintura roja o azul tiene algún efecto catalizador de los gases nocivos? ¿Está científicamente comprobado? Porque basta con asomarse a cualquier troncal o vía de la ciudad y observar que esa realidad no ha cambiado ni un ápice.

 

Se dijo que desde el punto de vista de los derechos humanos en especial de los derechos de las mujeres y de otras poblaciones vulnerables, resultaban intolerables los racimos humanos que eran obligados a viajar en los vetustos buses del anterior sistema.

Pregunto: ¿Se superó esta falencia o por el contrario se agudizó? La respuesta es más que obvia.

Se dijo que era inaceptable que estos vehículos antiestéticos de colores folclóricos establecieran paraderos en cualquier parte invadiendo el espacio público y que los nuevos del SITP tendrían espacios propios adquiridos por las empresas operadoras donde se respetaría la estética urbana y se brindarían condiciones sanitarias decentes para los operadores.

Pregunto: No, mejor no pregunto.

Se dijo que esos buses viejos se varaban por todas partes, lo cual no era del todo cierto, a ningún propietario le convenía que el bus no trabajara porque, al contrario de lo que sucede hoy, el dueño y el conductor no ganaban si el carro no producía,  pero fue tomado por verdadero. Hoy los vehículos varados del sistema forman parte habitual del paisaje bogotano con el consabido trancón a sus espaldas.

Pregunto: Si está establecido que en promedio 426 buses del actual sistema se varan diariamente, ¿Alguien deliberadamente nos mintió con el propósito de meternos gato por liebre?

Se dijo que los pobres conductores tradicionales eran explotados al someterlos a jornadas inhumanas  de 16 y 18 horas diarias de trabajo y que esto hacía que se disparara la accidentalidad. Que el nuevo sistema respetaría a cabalidad las normas del ordenamiento laboral colombiano, la verdad que ninguna de las mentiras que hemos enumerado hasta el momento es tan falaz como ésta. Con el beneplácito de los Ministerios de Transporte, Trabajo y Salud, la Superintendencia de Puertos y Transporte y sobre todo del ente gestor TRANSMILENIO que por ley debe defender a los usuarios para garantizarles seguridad y confort al usar el sistema, hoy se sigue implementando un perverso método de explotación que produce jugosos réditos a los empresarios y grandes males a la ciudadanía y a los trabajadores cuál es el sistema de Tablas Partidas, que merece capítulo aparte por lo extenso del tema.

 

La empresa Transmilenio s.a. con el tiempo se ha convertido en el parapeto detrás del que se esconden los verdaderos culpables del desmadre y el caos de la ciudad que son los operadores del sistema. Las críticas y las desaprobaciones rebotan contra su razón social pues los ciudadanos comunes no comprenden que los grandes males no se derivan del ente gestor, aunque de lo que si se le puede culpar es de permisivos, alcahuetas y de volverse una especie de “comité de aplausos” de los apetitos desmedidos de los empresarios. Otro gran defecto de TM es la asombrosa arrogancia de la mayoría de sus funcionarios que parecen no ser conscientes de su propia ineficiencia y se comportan como si los demás actores de la movilidad les debieran hacer eternas venias por lo bien que funciona la ciudad gracias a su gestión.

 

Material hay bastante para otra columna por ejemplo en lo que tiene que ver con las denuncias que desde hace varios años hemos hecho las organizaciones sindicales con respecto al “cartel de las multas” que existe en su interior y que socava los ingresos de los operadores en sumas muy importantes que deberían generar bienestar a sus familias y que a la postre nadie sabe en que se invierten o quién se beneficia de ellas, es tan lucrativo el negocio que hasta las empresas del llamado Transporte Provisional se unieron a la orgía y apoyados en informes que les suministra TRANSMILENIO están sancionando pecuniariamente a sus conductores con altas sumas de dinero que castigan su magro ingreso de salario mínimo.

 

Concluyendo, la ciudad ha perdido ingentes sumas de dinero de los contribuyentes en losas rellenas de fluido, en troncales, en paraderos, etc.,  solo para darnos cuenta que estamos en el mismo  sitio del cual partimos hace 17 años. Una luz se vislumbra al final del túnel ya que la ciudadanía se ha cansado de protestas inútiles que no conllevan a soluciones reales y se comienzan a organizar en Asociaciones de Usuarios acompañadas por estudiantes, personas en estado discapacidad, sindicatos, asociaciones de profesionales, Juntas de Acción Comunal, etc., ese si es el verdadero camino hacia una solución real y no el de seguir esperando que la Gerente de TM se encierre seis meses a puerta cerrada en su oficina con tres yupis a fabricar una solución mágica que nunca llegará.

 

 

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